17 julio 2006

Nuestra gardenia

Hace bastantes años de una fiesta veraniega gallega me traje una gardenia de las que adornaban las mesas, con la intención de intentar que echara raíces y ver si conseguía que llegase a ser una plantita de provecho. Es difícil conseguir eso de una gardenia, pero no se si por suerte o porque no le quitaba el ojo de encima, lo conseguí y esa plantita, que luego se convirtió en una maceta de considerables dimensiones, me acompañó en mi vida y en mi mudanza, echó flores para alegrarme los días de verano y me acompañó con hojas verde oscuro en los de invierno.
Bastantes años después, en mi nueva mudanza que implicaba cambio de ciudad, me era imposible llevarla conmigo y no por incomodidad sino porque el nuevo clima seguramente acabaría con ella. Desde luego necesitaba un hogar ¡y no cualquiera!, y fue adoptada por un magnífico amigo que además de serlo tiene un jardín (no se puede pedir más).
Es curioso, pero muchas veces cuando hablamos por teléfono le pregunto por ella, o simplemente él me da noticias, como si fuera algo más que una planta, pero es que lo es.
Hoy he recibido una carta preciosa y en el papel color vino está pegado un capullo seco de "nuestra" gardenia, con una preciosa dedicatoria. Y como es de ley corresponder, quiero hacerlo de manera pública para que todo el mundo sepa que tengo un AMIGO maravilloso, cariñoso y bueno (aunque quieras ser malo a veces), un amigo que no me ha fallado nunca, que me ha cuidado, acompañado y querido y al que sigo queriendo mucho y echando muchísimo de menos aquí tan lejos.
Chema, muchas gracias por ser "tú".

3 comentarios:

Al otro lado del mar dijo...

Bravo por Chema de verdad y no lo digo sarcásticamente (como dirían mis retoños "¿estás hablando sarcásticamente?"). Un amigo, amigo, amigo es un tesoro y si además este maravilloso ser tiene la paciencia, el amor y la dedicación de cuidar una planta, en este caso gardenia, esto dice mucho de él. ¡Encantada de conocerte Chema!

chemix dijo...

Al hilo de la horterada de la flor y tal (papel color vino??????)
yo quería hacer referencia al noble arte (perdido) de la escritura de cartas: no sé si os va pero a mi me encantaba escribir epistolas (qué culto me quédó); no escribía ni a los corintios ni a los tesalonicenses, pero sí a amigos que vivían en otra ciudad y con los que no tenía trato diario y a veces no había novedades para contar, pero simplemente sentarse en un café y describir el ambiente y la gente era una buena excusa. En la mili tuve mi auge escritor, que decayó mucho, la verdad, y es que en aquella época había mucho que contar, y no me refiero a lo militar...
Ahora la gente escribe más de lo que cree, lo que pasa es que la inmediatez del e-mail y de los sms hace que no nos demos cuenta, pero en realidad a mi me llegan muchas más cartas que antes.
De todos modos la emoción de abrir el buzón de casa y tener algo escrito en papel, con todo lo que conlleva sigue sin tener copia electrónica

Al otro lado del mar dijo...

Tengo una sola amiga de la niñez con la que intercambio largas cartas cuya escritura puede durar una o dos semanas. Conste que empezamos desde que estabamos en el colegio. Era como escribir en el diario pero intercambiarlo con ella. Si, efectivamente en la actualidad, numeramos las páginas y no solo eso, les ponemos fecha y entonces en una 4 o 5 hojas está condensado el mal humor, la alegría, la depre, el enojo o el regaño o la defensa de un punto de vista. Que gusto llevarla al correo cuando finalmente "termino" de escribir o desahogarme, pegar las estampillas y...mandar un e-mail diciendo "Ya te contesté. Llevé la carta al correo hoy". Que gozo ¿no? Y claro, esperar la respuesta...