21 septiembre 2006

Secretos (casi) inconfesables III

Así lo digo, a corazón abierto y aún sabiendo que de mis secretos inconfesables este es el que me puede hacer caer más bajo (si es posible) en la estima de mis conocidos y desconocidos: En las contadas ocasiones en que entre semana estoy en casa después de comer, no veo nunca los documentales de La 2.
En fin, ya puestos a confesar añadamos más oprobio, allá va: lo que me encanta ver son las telenovelas.
Si consigo ver tres capítulos seguidos de cualquier telenovela ya estoy enganchada, irremediablemente. La fuerza de mi adicción es inversamente proporcional a lo moderna y realista que sea la telenovela, es decir, cuanto más compuestos sean los nombres de los protagonistas, más cutres los decorados y más inverosímil la historia a mi más me chifla.
He tenido episodios de adicción realmente preocupantes, el más tremendo hace pocos años me obligaba a programar el vídeo y volver despavorida de trabajar para ver el capítulo del día mientras cenaba. Sí, me enganchaba en épocas de verano o en gripes de una semana y luego, cuando volvía a la jornada laboral normal, necesitaba mi dosis enlatada. Además no fui capaz de sobrellevar en silencio y soledad mi adicción, conseguí, a base de contar cada episodio, enganchar a amigos y familiares. No diré el nombre de mi droga pero... la chica era francamente fea. Si diré que ninguno de los que arrastré en mi caída me guarda rencor, pero probablemente se deba más a su generosidad que al peso de mi culpa.
El año pasado, esta vez fui yo la contagiada por una amiga con la que pasé unos días, casi caí en la trampa de un niño repelente con nombre de judieta. Afortunadamente el olvidarme en dos ocasiones de comprar una cinta de vídeo virgen me salvó de la caída.
Hoy me muerdo los puños, mañana volvemos a la jornada de los viernes en invierno y tengo que trabajar por la tarde.
Dios mío, como encuentre por estos armarios una cinta de vídeo estoy perdida.
Voy a buscar, ciao.

5 comentarios:

coyotepisapraos dijo...

Vennnnga, vaaaale, de acueeeeeerdo.

Yo soy adicto a la películas estilo "George de la jungla" y "La salchica peleona". Y lo peor de todo, es que las he visto varias veces.

De hecho este tipo de pelis pueden llegar a parar mi tendencia natural a pulsar de forma repetida y enfermiza a los botoncitos de colores de mi mando a distancia.

Al otro lado del mar dijo...

Yo la verdad, verdad, no veo ni telenovelas (mexicanas, venezolanas, brasileñas, etc) ni programas como La Academia, Bailando por a saber que, Big Brother etc. pero se de seres MUY cercanos a mi que no se pierden un solo segundo. Es como una adicción, no? Pero en cambio (confesión) puede ver X + 1 vez lo que llamo "estrenos", peliculas lindas (según yo) como "Sleepless in Seattle", "You've Got Mail", "Bajo el Sol de Toscana" etc. O sea que...bien... es mejor que comerse medio galón de helado, no?

HombreRevenido dijo...

A mí me apasiona el fútbol, por ejemplo. A algo hay que engancharse ¿no?
Cuanto más absurda es la pasión, más fieles somos.

chemix dijo...

La verdad es que me estais defraudando bastante, la palabra engancharse ya implica que dejais libres vuestras bajas pasiones (televisivas) y no me parece bien; de todos modos aun tengo esperanza por vosotros porque nadie ha confesado estar imbuido en el mundo del videojuego, lo cual me hace pensar que vuestras mentes aún están a tiempo de salvarse.
Lo del futbol lo entiendo como pasíón nacional pero "george de la junglaaaaaaaa!!!!! y lo de la salchicha¿!
yo confieso haber visto bajo el sol de la toscana, pero 1 vez!!!
Bueno para redimiros propongo al caracolico un artículo sobre vuestras bajas pasiones literarias, que esas os las paso sean cual sean.

fraguel dijo...

Bueno, no sé si de culebrones o pelis o futbol, pero seguro que aquí hay más de uno enganchado a blogs :)