Me estoy empezando a preocupar, de verdad: sigo fría como un pez.
Excepto cuatro lagrimitas el día de autos, y creo que fueron más por la sorpresa absoluta, no he llorado nada, no me estoy comiendo nada la cabeza y no estoy pensando que soy un Calimero fracasado laboralmente. Tal vez esto os parezca lo normal, pero una neurótica confesa como yo suele pensar en esas cosas, e incluso peores (¿os conté alguna vez que tengo algún amigo que no contesta al teléfono porque ha sido secuestrado por algún terrorista o le ha caido un armario encima? y me da igual que en su casa sólo tenga empotrados)
Hoy he tenido una entrevista (algo general, no para un puesto determinado) y he estado tremendamente tranquila, serena y creo que incluso convincente.
No se si mis genes han experimentado alguna extraña mutación y me estoy convirtiendo en pingüino o si mi convicción de que me espera algo estupendo me mantiene en este estado.
No tengo plumitas negras y mi bola de cristal está fundida... tal vez simplemente haya madurado.
25 enero 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
4 comentarios:
ánimo caracolico...pero respetate cuando te llegue el bajón...me solidarizo contigo en lo de neurótica...y en todo caso te felicito por tu actitud es la mejor para que todo salga fenomal...un beso
cachis no se porque no ha salido el nombre...soy bio...
Yo creo que parte de todo ese cambio se llama: experiencia, madurez, sensatez. Por supuesto que te espera algo estupendo. Disfruta la compañia de ti misma, disfruta de la pausa por que cuando toques el boton de "replay" ya verás tu la velocidad que alcanzarás...
Buen fin de semana...
Que envidia Caracolico!
Yo aqui desquiciada, tirandome de los pelos... En fin, cuanto tengo que aprender... :-)
Publicar un comentario en la entrada