04 junio 2007

Un día redondo

Hay días maravillosos por lo inesperado, días para los que no planeas nada del otro jueves pero salen redondos. Gracias a Dios por esos días y porque ayer mismo fuera uno de ellos.
Quedé para un aperitivo tardío en La Latina (no aborígenes de Madrid: cerca del Rastro, una zona estupenda de tapeo y para vivir si me llegara el sueldo o compartiera piso) al que se presentaron unos amigos-de-amigos simpáticos, conversadores y divertidos.
Vermut aquí (reivindico: ¡¡tiene que ser con seltz, no con Casera!!, ¡puagh!), cañita allá, un poco de queso, ese revuelto, los pinchos del vasco que me encantan… y de remate el postre en La Mallorquina ¡mi tira de manzana favorita!. Por cierto, un “llamado” a los propietarios: hagan el favor de NO reformarla, déjenla así de antigua y pasada de moda, con esos camareros de toda la vida que saben lo que tienen que hacer y sus expositores llenos de trozos de tarta y napolitanas.
Y luego, redondos como barriles, paseo hasta La Feria del Libro, descanso en la hierba…
Un día estupendo.
Además se cumplió la tradición de mis últimos años de Feria tras volver a Madrid: ahí estaba Gala, impecable, moreno y pulcro. La Feria sin Gala sería menos Feria.